Inventario de Dudas 4 ~ El Mundodisco y sus metáforas.
Libro: "Hombres de armas, una novela del Mundodisco"
Autor: Terry Pratchett.
Autor: Terry Pratchett.
Empecemos con que para ser el quinceavo libro es un buen comienzo y podemos considéralo una buena introducción. Claro que probablemente habrá detalles, como la distribución de la ciudad, que pueden estar mejor descritos en libros anteriores. En cambio la personalidad de los personajes principales parece estar desarrollada por completo y de una forma bastante amena. Finalmente lo que se vuelve interesante es encontrar ciertos conceptos, que en la actualidad se han vuelto tan cotidianos, y probablemente por eso sea tan revelador encontrarlo explicados en forma de teorías, teoremas y filosofías de vida. O al menos así fue para mí, y es por eso que me he tomando la enorme –y un tanto descortés- libertad de transcribir ciertos fragmentos para mostrar lo que he dicho.
1.- Pertenecer a la “raza humana”.
“Los individuos no son en principio miembros de pleno derecho de la raza humana, excepto en el sentido biológico. Necesitan ir rebotando de un lado a otro por el movimiento browniano de la sociedad, que es un mecanismo mediante el cual los seres humanos se recuerdan constantemente unos a otros que son… bueno… seres humanos.”
2.- La espada en la piedra.
“-Mi aya me dijo que un auténtico rey podía sacar una espada de una piedra –dijo el vizconde Patinador.
-Ja, sí, y también podía curar la caspa –dijo lord Óxido-. Eso no es más que una leyenda. No es real. Y de todos modos, esa historia siempre me ha tenido un poco perplejo. ¿Qué hay de difícil en eso de sacar una espada de una piedra? El trabajo de verdad ya está hecho. Lo que deberías hacer es moverte y buscar al hombre que clavó la espada en la piedra en un principio, ¿eh?”
3.- El destino.
“El problema con el destino, naturalmente, es que no suele importarle demasiado dónde pone el dedo.”
4.- “La teoría «Botas» de Samuel Vimes.”
“La razón porque los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.
Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquella era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas se quedaban tan delgadas que le era posible en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla solo por el tacto de los adoquines.
Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y seguiría teniendo los pies mojados.
Esa era la teoría «Botas» de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes.”
5.- La verdad sobre la realeza –y porqué el “pueblo” no debe saberlo-
-Capitán Zanahoria –dijo lord Vetinari-, visto que nos entendemos tan bien el uno al otro, y creo que sí que nos entendemos muy bien el uno al otro… Hay algo que me gustaría enseñarle. Venga por aquí.
Precedió a Zanahoria hasta la sala del trono, que aquella hora del día se encontraba desierta. Mientras iba cojeando a lo largo de la gran sala, el patricio señaló delante de él.
-Supongo que ya sabe lo que es esto, capitán –dijo.
-Oh, sí. Es el trono de oro de Ankh-Morpork.
-Y nadie se ha sentado en él desde hace muchos centenares de años. ¿No se ha preguntado nunca a qué puede deberse eso?
-¿Qué quiere decir exactamente, señor?
-¿Tanto oro, cuando incluso el latón ha sido arrancado del Puente de Latón? Eche un vistazo detrás del trono, ¿quiere?
Zanahoria subió los escalones.
-¡Dioses!
El patricio miró por encima de su hombro.
-No es más que una hojuela dorada puesta encima de la madera…
-Exacto.
Ya casi ni siquiera era madera. La podredumbre y los gusanos habían librado una batalla que termino quedando en tablas sobre el último fragmento biodegradable. Zanahoria lo empujó con la punta de su espada, y una parte de él se alejó del trono en una delicada nubecilla de humo.
-¿Qué opina de esto capitán?
Zanahoria se incorporó.
-Pesándolo bien, señor, probablemente sea mejor que la gente no lo sepa.
-Eso es lo que siempre he pesado yo. Bueno, no le entretendré más. Estoy seguro de que tiene muchas cosas que organizar.”
-*-
Creo que ninguno necesitar ser explicado, incluso al ser simples fragmentos pierden parte de su fuerza “reveladora”, que se siente mejor cuando se está llevando la lectura total del libro.
Creo que ninguno necesitar ser explicado, incluso al ser simples fragmentos pierden parte de su fuerza “reveladora”, que se siente mejor cuando se está llevando la lectura total del libro.
Comentarios
Publicar un comentario