Mi generación

Entendemos por generación al grupo de gente que nació dentro de un determinado periodo de tiempo, un año o una década, es lo más común. Hablando de «mi generación», es decir el grupo de gente que nació en el mismo año que yo, y que vivimos en la misma región, hay algo que destaca, y de lo que me enorgullezco. 

Empecemos por mi generación, cuando iba en la primaria. Corría el año de 199(?) cuando yo iba a los primeros grados de primaria, en aquel entonces el edificio albergaba tres grupos por cada grado... Excepto el último. El sexto grado solo era compuesto por dos grupos. Esto se debía a la alta deserción, conforme los niños pasábamos de grado, eran cada vez más los que dejaban de ir, en especial las niñas. 

Pero cuando mi generación llegó a sexto grado, hubo la necesidad de construir una aula extra, destinada a recibir al tercer grupo de sexto grado, pues conforme las generaciones anteriores habían ido, lentamente en aumento, hasta que los dos grupos, y por tanto dos aulas, no fueron suficientes. Y ahí estuvimos, el tercer grupo de sexto grado de la primaria Miguel Hidalgo y Costilla, con su salón nuevo, y por primera vez la nula deserción escolar. 

Tiempo después estuve en dos escuelas secundarias diferentes. La primera con sus dos grupos de primero y segundo, pero con uno de tercero. Pese a que un par nos cambiamos de escuela en los años siguientes, supe que esa fue la primera generación con dos grupos de tercero. 

En cambio mi segunda escuela secundaria era mucho más grande, contando seis grupos por grado, excepto en tercero, donde el máximo alcanzado era de tres grupos. 

A diferencia de la primaria, en la secundaria atestigüé varios casos de deserción, aunque algunos fueron meros cambios de plantel, la mayoría fueron, en efecto, bajas directas. En su mayoría por problemas económicos y familiares, unos cuantos por mudanzas. Eso sí, en su gran mayoría fueron mujeres.  

Aún así, el tercer grado de mi generación logró salir adelante, manteniendo sus seis grupos hasta el tercer grado. 

Y mi generación no se quedó ahí. Entrando en la universidad, noté que el cuarto grado lucía bastante más reducido que el resto. Idea que confirme cuando los catedráticos nos informaron que la mayoría de mujeres desertaban, e incluso de les daba un mote: MMC... Chiste por demás desagradable, pero cierto, las mujeres de las generaciones anteriores estudiaban los primeros años de la carrera "Mientras Me Caso". 

Y siendo una carrera con cada vez más mujeres inscritas, era natural ver como el último grado pasaba de quince grupos saturados, a quince grupos vacíos. 

Pero había llegado mi generación. Una generación con mujeres aún solteras, sin hijos, pero también ya con hijos o casadas. 

Es cierto, que hubo quien desertó, pero el año que mi generación llegó a cuarto año los grupos se mantuvieron estables, y el quinto año se anunció como la mayor generación. 

Mi generación, y en concreto, las mujeres de mi generación, fueron un claro indicio del cambio sociocultural que vivía el país, incluso desde mi pequeña visión lo pude observar y sentirme bien con ello. 

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