Recuerdos sin guardar... Otra vez.
Apenas escuchar las primeras notas de “esa” canción, cerrar los ojos sin poder evitar derramar una lágrima y comenzar a cantarla ahogadamente porque aún significa “algo”, sin importar el daño que me hiciste, sin importar que aún te sigo llorando pese a que no vales la pena.
Y así comienzan estos odiosos cinco minutos en los que me acuerdo de ti. En los que amargamente lloro por ti, y en los que no puedo evitar creer que si volvieras a estar aquí tal vez creería todo lo que me dijeras.
Todos lo sabemos, o al menos yo lo sé.
Sé que está mal pensar en ese pasado y en esa persona, porque sólo así es como pude haber llegado a darme cuenta de esos pequeños detalles, de esas incoherencias en el relato... y también sólo así es cómo tuve la gran idea de querer buscarte y tratar de descubrir la verdad.
El verdadero problema es que la "verdad" que yo quiero encontrar probablemente sólo sea una mentira y la realidad sea demasiado dura...
Y así comienzan estos odiosos cinco minutos en los que me acuerdo de ti. En los que amargamente lloro por ti, y en los que no puedo evitar creer que si volvieras a estar aquí tal vez creería todo lo que me dijeras.
Todos lo sabemos, o al menos yo lo sé.
Sé que está mal pensar en ese pasado y en esa persona, porque sólo así es como pude haber llegado a darme cuenta de esos pequeños detalles, de esas incoherencias en el relato... y también sólo así es cómo tuve la gran idea de querer buscarte y tratar de descubrir la verdad.
El verdadero problema es que la "verdad" que yo quiero encontrar probablemente sólo sea una mentira y la realidad sea demasiado dura...
Se acaba la canción, y las lágrimas aún van a seguir junto a esos recuerdos, que terminan de llenarme la cabeza con conjeturas y falsas esperanzas.
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